Curso Bíblico • Iglesia Adventista
Texto clave: «Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos» (Efesios 4:6).
Creemos en un solo Dios (1 Corintios 8:6), manifestado en tres Personas: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19), Creador del universo: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Génesis 1:1); «Porque así dijo Jehová, que creó los cielos, él es Dios...» (Isaías 45:18); «Y: Tú, Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos» (Hebreos 1:10).
Dios se revela en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.» (2 Corintios 13:14); «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19).
Las desgracias y los sufrimientos de la humanidad son el resultado de su alejamiento de Dios. El profeta Jeremías habla de lo terrible de ese error:
La única solución es volver a Dios.
Dr. Andrew Conway Ivy, afamado profesor de la Universidad de Illinois: "Creer en Dios proporciona el único, el más completo, esencial y racional significado a la existencia".
Will Durant, filósofo: "El gran problema de nuestros días no es el comunismo contra el individualismo, ni Europa contra América, ni aún el Oriente contra el Occidente; nuestro problema es si el hombre puede soportar vivir sin Dios".
Lo maravilloso es que apenas demos un paso hacia Dios, lo encontraremos esperándonos con amor y misericordia: «Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)» (Efesios 2:4-5).
Algunos dicen: "No creo en Dios, porque no lo veo". Pero hay muchas cosas en las cuales creemos sin verlas: por ejemplo, la electricidad, el viento, el amor.
Otros dicen: "No creo, porque no entiendo a Dios". Un sabio incrédulo caminaba por una playa pensando cómo comprender a Dios. De pronto, vio a un niño que sacaba agua del mar con un caracol y la vaciaba en un pozo abierto en la arena.
"¿Qué estás haciendo, hijito?" —le preguntó. "Quiero vaciar el mar en ese pozo" —dijo el niño. "¡Ah!" —se dijo el sabio— "es lo que yo intento. Ante el océano de lo infinito, quiero vaciar todo en mi mente finita".
¿Quiénes no creen en Dios? «Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, han hecho abominables sus obras; no hay quien haga el bien.» (Salmos 14:1).
En la Biblia se encuentran maravillosas promesas para los que confían en Dios:
¿Qué debemos hacer para que Dios esté con nosotros y nos proteja?
Félix de Nola, devoto cristiano, huía por las montañas perseguido por sus enemigos. Llegó a una cueva y se refugió en ella. Una araña tejió una tela que cubrió la entrada de la gruta. Los perseguidores al ver la telaraña siguieron de largo. Entonces Félix dijo: "Donde está Dios, la telaraña es una muralla; donde no está, la muralla no es más que una telaraña".
Cuando Dios está con nosotros, lo que parece débil se vuelve fuerte; cuando no está, lo que parece fuerte se vuelve débil.
«Dios es amor» (1 Juan 4:8).
Elena G. de White: “Dios es amor. Su esencia, su carácter, es amor. El amor de Dios es la fuente de toda vida y de toda bendición. No hay nada que el amor de Dios no pueda hacer por la salvación del hombre. Dios no es un juez severo, sino un Padre tierno que se compadece de sus hijos. Su amor es más fuerte que la muerte, y más profundo que el mar.” — El Camino a Cristo, capítulo 1.
Para meditar: La ilustración de Félix de Nola nos enseña que la protección de Dios no depende de la fuerza de nuestras defensas, sino de su presencia. Una telaraña puede ser una muralla si Dios está con nosotros; una muralla de piedra puede ser como una telaraña si Él no está. ¿Estoy confiando en mis propias fuerzas o en la presencia de Dios en mi vida?