Lección 11: El Santo Sábado

El día de reposo bendecido por Dios desde la creación, señal de su poder y sello de su pueblo.
El Sábado, día de reposo y adoración

Texto clave: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.» (Éxodo 20:8-11).

El Sábado es un recordatorio perpetuo del poder creador de Dios. A través de los siglos, el Sábado ha ocupado el séptimo lugar en la semana. La Biblia lo identifica como séptimo día en varios textos: «Y será que en el sexto día aparejarán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día.» (Éxodo 16:26); «Acuérdate del día de reposo para santificarlo.» (Éxodo 20:8-11); «Seis días se hará obra, mas en el séptimo día os será santo, día de reposo para Jehová; cualquiera que en él hiciere obra, morirá.» (Éxodo 35:2); «Seis días se trabajará, mas el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en todas vuestras habitaciones.» (Levítico 23:3); «Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente, estará cerrada los seis días de trabajo, mas el día de reposo se abrirá, y el día de la luna nueva se abrirá.» (Ezequiel 46:1); «Y el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe obrar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en el día de reposo.» (Lucas 13:14).


📜 Historia venerable del Sábado

«El Sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el Sábado» (Marcos 2:27).

🔒 No hay derecho a efectuar cambios

✝️ El cristiano debe seguir el ejemplo de Jesús

Jesús respetó los Mandamientos y guardó el Santo Sábado: «Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.» (Lucas 4:16). El verdadero cristiano sigue en todo el ejemplo de Jesús: «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.» (1 Pedro 2:21); «El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.» (1 Juan 2:6); «Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.» (1 Juan 2:3); «Si me amáis, guardad mis mandamientos.» (Juan 14:15).

🌟 El día del Señor

El título del "día del Señor" corresponde legítimamente al Sábado: «Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta» (Apocalipsis 1:10); «Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.» (Mateo 12:8). El Sábado es un recordatorio perpetuo del poder creador de Dios.

Diccionario teológico de Buck: "Sábado en el lenguaje hebreo significa descanso, y es el séptimo día de la semana".

❌ El domingo no es día de reposo

En el Nuevo Testamento aparece ocho veces la expresión "primer día de la semana" referida al Domingo (Mateo 28:1; Marcos 16:2, 9; Lucas 24:1; Juan 20:1, 19; Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). Todas las veces se le asigna el nombre "primer día de la semana", sin atribuirle significación religiosa. En contraposición, 59 veces se refiere al Sábado, usando la palabra SABBATON, que significa reposo.

Cardenal Gibbons (La fe de nuestros padres, pág. 98, Nueva York, 1928): "Podéis leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis y no encontraréis una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras hablan de la observancia religiosa del Sábado, día que nosotros jamás santificamos".

🔄 ¿Cómo se efectuó el cambio?

La Biblia predice atentados graves contra la Santa Ley de Dios: «Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.» (Daniel 7:25); «Y a causa de la prevaricación, el ejército fue entregado con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó.» (Daniel 8:12). Asimismo, los apóstoles previenen a los cristianos sobre la apostasía y la introducción de herejías en el seno de la iglesia: «Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.» (Hechos 20:28); «Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para arrastrar tras sí a los discípulos.» (Hechos 20:30); «Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.» (2 Tesalonicenses 2:3-4); «ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.» (Romanos 1:25).

El cambio no fue hecho por Cristo, ni por los apóstoles, sino que sobrevino poco a poco en una iglesia que se había apartado de los principios eternos de la Ley de Dios. Entraron en la iglesia miles de paganos que no estaban plenamente convertidos y que adoraban al sol, cuyo culto se hacía en el primer día de la semana. Durante un tiempo se guardaron los dos días. Hasta que Constantino emitió su famoso decreto por el cual ordenaba que se santificara únicamente el domingo.

Decreto de Constantino: "Descansen todos los jueces, la plebe de las ciudades y los oficios de todas las artes, en el venerable día del sol".

Neander, notable profesor de Historia Eclesiástica de Berlín, declara: "La fiesta del Domingo, como todas las fiestas, no fue jamás sino una ordenanza humana; los apóstoles no soñaron con erigir un mandamiento divino al respecto, como tampoco soñó la Iglesia Apostólica primitiva con trasladar al Domingo las prescripciones del Sábado".

Dios jamás podrá aprobar dichos cambios. Nuestro Señor Jesús reprochó severamente a quienes anteponían enseñanzas humanas a las divinas: «Mas no quitaré de él mi misericordia, ni faltaré a mi verdad. No invalidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios.» (Salmos 89:33-34); «Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?» (Mateo 15:3); «Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.» (Mateo 15:9).

📜 El sello de Dios

Dios ha establecido pruebas de obediencia y lealtad para determinar quiénes son sus hijos fieles. En el Edén, era el árbol de la ciencia del bien y del mal. Ahora, el Señor tiene un SELLO, mediante el cual conoce a los que son suyos: «Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.» (2 Timoteo 2:19). Con dicho sello señalará o sellará a sus hijos: «Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado poder para hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.» (Apocalipsis 7:2-3). El sello se encuentra en la Ley de Dios: «Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.» (Isaías 8:16).

Para que un sello sea válido tiene que tener tres características: nombre, cargo y jurisdicción. Si examinamos los Mandamientos de la Ley de Dios, encontraremos que esas características se encuentran en el cuarto mandamiento, que ordena respetar el día Sábado. Por eso, santificar el Sábado es una señal entre Dios y sus hijos: «Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.» (Ezequiel 20:12); «Y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.» (Ezequiel 20:20).


🖼️ Ilustración

El anillo de bodas: Un anillo de bodas es un símbolo visible de la unión entre un esposo y su esposa. No es la unión en sí misma, pero la representa y la recuerda. De la misma manera, el Sábado es un símbolo visible de nuestra relación con Dios. Nos recuerda que Él es nuestro Creador y Redentor, y que somos su pueblo. Guardar el Sábado no nos salva, pero es una señal de que hemos aceptado a Dios como nuestro Señor y que estamos en comunión con Él.

«Acuérdate del día de reposo para santificarlo» (Éxodo 20:8).

Elena G. de White: “Dios bendijo el séptimo día y lo santificó como día de reposo para el hombre. El Sábado fue instituido en el Edén, y es tan antiguo como el mundo mismo. Ha sido observado por los santos de todas las edades. Es un monumento conmemorativo de la obra de la creación, y por lo tanto es una señal del poder y el amor de Dios. El Sábado nos señala a Dios como el Creador de los cielos y la tierra. Es un recordatorio constante de nuestro deber para con Dios y de nuestra dependencia de Él.” — El Conflicto de los Siglos, capítulo 25.

📝 Pregunta: Según Marcos 2:27, ¿para beneficio de quién fue hecho el Sábado?

Para meditar: El Sábado es más que un día de descanso físico; es un día para recordar quién es Dios y quiénes somos nosotros en relación con Él. Como el anillo de bodas, es un símbolo visible de una relación invisible. En un mundo que ha cambiado el día de reposo, la observancia del Sábado es una señal de lealtad a Dios y un recordatorio de que Él es nuestro Creador y Redentor. ¿Estoy dispuesto a aceptar esta señal de identidad divina?

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