La naturaleza de la muerte, el estado de los muertos y la maravillosa esperanza de la resurrección.
Texto clave: «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1:27).
"Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?" (Job 14:14). Esta es la pregunta que más preocupa al ser humano. Afortunadamente, Dios en su amor ha dado amplia respuesta en su Santa Palabra.
🌱 La vida y la muerte
La Biblia nos explica que la vida es la asociación de dos elementos: el polvo y el aliento de vida (espíritu) proveniente de Dios: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.» (Génesis 2:7).
La muerte es el proceso inverso: el polvo vuelve a la tierra y el aliento de vida o principio vital impartido por Dios regresa a Dios: «y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.» (Eclesiastés 12:7).
La causa real de la muerte es el pecado: «Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.» (Romanos 6:23). El pecado pasó a todos los hombres, y por eso todos tienen que morir: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.» (Romanos 5:12).
«Porque el alma que pecare, esa morirá» (Ezequiel 18:4).
La muerte es cesación total de la vida:
- Retorno al polvo: «Todos van a un mismo lugar; todo es del polvo, y todo volverá al polvo.» (Eclesiastés 3:20).
- No se goza ni se sufre más: «Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.» (Eclesiastés 9:5-6).
- Deja de ser: «Escondes tu rostro, se turban; les quitas el aliento, dejan de ser, y vuelven al polvo.» (Salmos 104:29).
- Terminan los pensamientos: «Saldrá su espíritu, y volverá a la tierra; en ese día perecerán sus pensamientos.» (Salmos 146:4).
- No se participa más de las preocupaciones de los vivientes: «Sus hijos tienen honra, pero él no lo sabe; son humillados, pero no lo entiende.» (Job 14:21); «Porque en la muerte no hay memoria de ti; ¿quién te alabará en el Seol?» (Salmos 6:5).
Inmortalidad
- Solo Dios es inmortal: «Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.» (1 Timoteo 1:17); «el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.» (1 Timoteo 6:15-16).
- El hombre es por naturaleza mortal: «Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que muere, y del hijo del hombre, que será hecho como la hierba?» (Isaías 51:12).
- Su carne es mortal: «Siempre llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.» (2 Corintios 4:11).
- El alma también es mortal: «He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.» (Ezequiel 18:4).
- La inmortalidad será concedida después de la resurrección: «En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.» (1 Corintios 15:52-55).
Cristo, esperanza de vida
- Jesús promete dar la vida eterna: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.» (Juan 10:27-28).
- Cristo quita la muerte y saca a luz la vida: «...pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.» (2 Timoteo 1:10).
- Jesús tiene las llaves del infierno y de la muerte: «y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.» (Apocalipsis 1:18).
🪦 ¿A dónde van los muertos?
Según la Biblia, los muertos van al sepulcro, donde duermen hasta el regreso de nuestro Señor Jesucristo.
- Jesús compara la muerte con un sueño: «Dicho esto, les dijo: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto.» (Juan 11:11-14).
- La palabra "infierno" significa sencillamente "sepulcro", pero no un lugar de sufrimiento perpetuo.
- En la Biblia no se menciona el "purgatorio".
- Tampoco dice que los muertos van al cielo, pues la recompensa se dará a los justos cuando vuelva nuestro Señor Jesús y se produzca la resurrección.
🔮 ¿Podemos comunicarnos con los muertos?
En su desesperación, muchos deudos procuran entablar relaciones con sus seres amados muertos. Pero la Biblia es clara cuando enseña que los muertos no saben nada (Eclesiastés 9:5-6). Por lo tanto, no pueden comunicarse con nosotros, ni nosotros con ellos.
Debemos recordar que la primera mentira de Satanás se refirió a este asunto. Dios dijo a Adán que si pecaba moriría, pero Satanás replicó: "No moriréis" (Génesis 3:4). Satanás sigue tratando de engañar con respecto a la muerte, y está empeñado en sostener su mentira original.
- Satanás se disfraza como ángel de luz: «Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.» (2 Corintios 11:14).
- Los demonios son capaces de hacerse pasar por gente muerta: «Así que, si sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, bien sea; cuyo fin será conforme a sus obras.» (2 Corintios 11:15).
- Muchos de los fenómenos aparentemente inexplicables son provocados por espíritus de demonios: «Porque son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.» (Apocalipsis 16:14).
- Se nos insta: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.» (1 Juan 4:1).
- Dios condena terminantemente cualquier práctica ocultista o espiritista: «No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios.» (Levítico 19:31); «Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.» (Levítico 20:27); «Y cuando os dijeren: Consultad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?» (Isaías 8:19).
🌟 Maravillosa esperanza
1. La muerte es un sueño: Así como después de un arduo día de trabajo viene el sueño reparador, después de una vida larga y llena de trabajos, Dios nos concede un merecido sueño de descanso: «Dicho esto, les dijo: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.» (Juan 11:11-14).
2. Resurrección: La muerte no es el fin de todo. La despedida al ser querido que parte no es definitiva, es simplemente un "hasta luego". En la Biblia, en muchos lugares, se habla de la esperanza bendita de la "resurrección": «Tus muertos vivirán; sus cuerpos resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.» (Isaías 26:19); «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.» (1 Tesalonicenses 4:16); «Y esta es la voluntad del que me envió: que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.» (Juan 6:40).
3. Transformación: Al resucitar se poseerá un nuevo cuerpo, nueva mente y nueva personalidad: «Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción; se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder; se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.» (1 Corintios 15:42-44); «He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.» (1 Corintios 15:51-56); «Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.» (Filipenses 3:20-21).
4. No habrá más muerte: Como sucederá con todas las otras desgracias producidas por el pecado, Dios eliminará la muerte para siempre. Al reunirnos con nuestros seres amados, lo haremos con la plena seguridad de que nunca más se dirá adiós y que jamás habrá separación: «Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová las lágrimas de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.» (Isaías 25:8); «Porque ya no pueden más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.» (Lucas 20:36).
Esta maravillosa esperanza debe robustecer nuestra fe en las seguras promesas de Dios. Cuando muere un ser querido, tendremos la natural tristeza humana, pero nuestro llanto no será de desesperación, porque "el justo en su muerte tiene esperanza": «En el bien vive el justo; mas la esperanza del impío perecerá.» (Proverbios 14:32).
🖼️ Ilustración
El epitafio: Un epitafio decía: "Silencio, que duerme el abuelito". Cuánta verdad hay en esta frase cariñosa. La muerte es un sueño. El glorioso despertar será la resurrección.