Lección 18: Los Dones y Ofrendas

La mayordomía cristiana, el diezmo, las ofrendas y las promesas de Dios.
Ofrendas y mayordomía

Texto clave: «Del Señor es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan» (Salmos 24:1).

El Hacedor es también el gran proveedor. Nos da la vida, el sustento y el conocimiento de la verdad. Como demostración de su amor, nos hace sus colaboradores. Lo que Dios nos pide no es porque lo necesite, sino para que recordemos nuestra dependencia de él y para establecer una sociedad beneficiosa para nosotros.


👑 Dios es dueño de todo

🤝 Somos mayordomos de Dios

💰 El diezmo

El diezmo es la décima parte de las ganancias, y pertenece a Dios: «El diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.» (Levítico 27:30); «Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.» (1 Crónicas 29:12, 14).

Elena G. de White (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 385): "El sistema especial del diezmo se fundaba en un principio que es tan duradero como la ley de Dios. Este sistema del diezmo era una bendición para los judíos; de lo contrario, Dios no se lo hubiera dado. Así también será una bendición para los que lo practiquen hasta el fin del tiempo."

🏛️ Uso sagrado del diezmo

El diezmo siempre fue usado para el sostenimiento del culto y sus ministros: «He aquí, yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.» (Números 18:21). Es muy clara la enseñanza bíblica de que los ministros deben ser sostenidos económicamente para poder dedicarse exclusivamente al ejercicio de su ministerio: «¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo? ¿Y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.» (1 Corintios 9:13-14); «Porque el obrero es digno de su salario.» (Lucas 10:7).

La Iglesia Adventista usa el diezmo que sus miembros dan generosamente para predicar el Evangelio y sostener a los ministros. De esa manera, cada centavo es empleado directamente en la obra de Dios. Se forma así una cadena de salvación: usted conoció la verdad porque otros fueron fieles en dar su diezmo; ahora usted colabora para que otros tengan el mismo bendito privilegio.

📊 Cómo se da el diezmo

Los que tengan cualquier clase de comercio dan el diezmo de las ganancias netas. Quiere decir que si en un mes entran ingresos, hay que descontar el costo de la mercadería, los gastos de sueldos, renta, luz, etc. De lo que queda como ganancia neta, se da el diezmo.

Los que tienen sueldo, siendo que todo es ganancia, dan el diezmo del sueldo.

El diezmo se da a la iglesia a la cual se asiste. Para ello, la iglesia provee un sobre especial en el cual se anota la cantidad y el nombre. El tesorero de la iglesia extenderá un recibo. El tesorero envía el diezmo a la oficina central de la iglesia, desde donde se distribuye equitativamente en todo el territorio.

🎁 Otras ofrendas

El diezmo es lo que devolvemos a Dios porque le pertenece. Nuestra dadivosidad se mide por las ofrendas.

«Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; traed ofrenda, y venid ante él» (1 Crónicas 16:29; Salmos 96:8).

🌟 Maravillosas promesas de Dios

En el sistema de los diezmos y ofrendas, en realidad Dios nos propone una sociedad. El que es el dueño de toda la riqueza nos invita a participar de las inmensas bendiciones que es capaz de derramar. Es por eso que nos pide que demos con abundancia y alegría: «Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.» (2 Corintios 9:6-7).

«Traed todos los diezmos al alfolí... y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde» (Malaquías 3:10-11).

Dios promete cuidarnos en todo momento: «Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.» (Hebreos 13:5-6). Nos asegura que podemos probarlo en su promesa de concedernos bendiciones hasta que sobreabunden: «Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.» (Proverbios 11:24-25).


🖼️ Ilustración

La viuda pobre: Jesús observaba a la gente echando ofrendas en el tesoro del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. Pero una viuda pobre echó dos blancas, que valían un cuarto de centavo. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el tesoro; porque todos han echado de lo que les sobra, pero esta, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento" (Marcos 12:41-44). No es la cantidad, sino la generosidad del corazón lo que Dios valora.

«Traed todos los diezmos al alfolí... y probadme ahora en esto» (Malaquías 3:10).

Elena G. de White: “Dios pide a los hombres sus diezmos y ofrendas como una prueba de su mayordomía. Quiere que reconozcan que todas las bendiciones provienen de él. El sistema del diezmo es una disposición divina para sostener la obra del evangelio y para que los hombres aprendan a ser generosos. Dios promete bendiciones abundantes a los que son fieles en este deber.” — Testimonios para la Iglesia, tomo 6, pág. 265.

📝 Pregunta: Según Malaquías 3:10, ¿qué promete Dios a los que son fieles en el diezmo?

Para meditar: La viuda pobre dio todo lo que tenía, y Jesús la elogió. No dio porque le sobraba, sino porque su corazón era generoso. El diezmo y las ofrendas no son solo una obligación, sino una oportunidad de demostrar nuestra confianza en Dios como nuestro proveedor. ¿Estoy dando con alegría y generosidad, confiando en que Dios suplirá todas mis necesidades?

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