Lección 9: El Juicio

El tribunal divino, los registros celestiales y la seguridad en Cristo.
El trono del juicio celestial

Texto clave: «Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala» (Eclesiastés 12:14).

El profeta Daniel vio el dramático momento del comienzo del juicio: «Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.» (Daniel 7:9-10). El juicio es una realidad bíblica: Dios ha establecido un día para juzgar: «por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.» (Hechos 17:31). Serán juzgadas aún las cosas ocultas: «en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.» (Romanos 2:16).


⚖️ La realidad del juicio

Documentos del Vaticano II: "Y cada uno tendrá que dar cuenta ante el tribunal de Dios, de su propia vida, según él mismo haya elegido obrar el bien o el mal" (pág. 209).
Hillaire (La religión demostrada): "Jesús volverá al mundo al fin de los tiempos, para ejercer su poder de juez soberano. Este juicio llamado público, universal, último, es necesario para justificar la Divina Providencia, glorificar a Jesucristo, alegrar a los justos, y confundir a los impíos" (pág. 500).

📖 Los registros celestiales

El juicio se hace con ayuda de los registros que hay en el cielo: «Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.» (Apocalipsis 20:12). Existen varios libros:

📜 La norma del juicio

La norma suprema es la santa Ley de Dios: «¿Qué, pues, diremos? ¿Que la ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.» (Romanos 7:7); «Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.» (Santiago 2:12); «El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.» (Eclesiastés 12:13-14). También seremos juzgados de acuerdo con las enseñanzas y el Evangelio de Jesús: «El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.» (Juan 12:48); «en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.» (Romanos 2:16).

⏳ El tiempo del juicio

Daniel, en su profecía del capítulo 8:14, establece que al final del período de 2,300 años "el santuario sería purificado": «Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.» (Daniel 8:14). El santuario era la casa de culto de los judíos. Una vez al año se realizaba una imponente ceremonia de juicio.

Pero la Biblia explica que en el cielo está el verdadero santuario: «servicio de un santuario que es figura del verdadero, el cual estableció el Señor, y no el hombre.» (Hebreos 8:2); «los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a construir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.» (Hebreos 8:5). La purificación de este santuario celestial no es otra cosa que el comienzo del juicio investigador, el que comenzó al finalizar los 2,300 años, o sea, en 1844.

👨‍⚖️ El abogado defensor

El Señor Jesús desempeña un papel importante en el juicio. El Padre le encomendó la tarea específica de juzgar: «Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo» (Juan 5:22); «y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.» (Juan 5:27); «Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y que testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.» (Hechos 10:42).

Hillaire (La religión demostrada): "Dios para glorificar la humanidad de su divino Hijo, le confió el juicio de los hombres. Todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo" (pág. 508).

Sin embargo, la tarea más significativa de Jesús es la de abogado e intercesor. Daniel relata que estando el juicio en acción, se presenta nuestro Señor Jesucristo y es llevado hasta el Padre: «Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos, y se sentó un Anciano de días... Estuve mirando en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.» (Daniel 7:9, 13). Allí intercede por nosotros: «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Timoteo 2:5); «Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.» (Hebreos 7:25).

«Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo» (1 Juan 2:1).

El pecador debe acudir confiadamente a Jesús, su abogado: «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.» (Hebreos 4:16). Cuando nos hemos arrepentido sinceramente, después de confesar todos nuestros pecados, Jesús se hace cargo de nuestra causa y actúa como eficaz abogado: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.» (1 Juan 1:9); «Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.» (1 Juan 2:1).

🛡️ Seguridad en el juicio

La seguridad para el juicio consiste en apartarse completamente del pecado: «El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. Mas el impío, si se apartare de todos los pecados que ha cometido, y guardare todos mis estatutos e hiciere lo recto y justo, vivirá; no morirá. No se le recordarán todas las transgresiones que cometió; en su justicia que ha hecho vivirá.» (Ezequiel 18:20-22); «Y el impío, si se apartare de su impiedad que cometió, e hiciere lo recto y justo, hará vivir su alma.» (Ezequiel 18:27). Luego vendrá Jesús y pagará a cada uno según sus obras: «Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.» (Mateo 16:27). Pero no habrá ningún problema con aquellos que se han mantenido fieles y firmes hasta el fin: «No temas en nada lo que has de padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.» (Apocalipsis 2:10); «El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.» (Apocalipsis 3:5).

«Si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.» (1 Juan 1:7); «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.» (Juan 5:24).

🖼️ Ilustración

El pintor y la viuda: En un día crudo de invierno, un desalmado propietario insultó a una viuda y la expulsó de la choza en que vivía con su hijito de ocho años. El niño llegó a ser un gran pintor. Sobre el lienzo imprimió la triste escena que presenció en su niñez, la expuso, y miles viéndola se indignaban. El culpable, al ver el cuadro tembló. Ofreció una suma fabulosa para adquirirlo y destruirlo, pero todo en vano. De la misma manera, cada pecador en el día del juicio volverá a encontrar cada acción buena o mala que haya realizado.

«Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo» (1 Juan 2:1).

Elena G. de White: “El juicio se está llevando a cabo ahora en el santuario celestial. Por espacio de muchos años esta obra ha estado en progreso. Pronto—nadie sabe cuándo—pasará al caso de los vivos. Entonces cesará la obra de intercesión de Cristo. El destino de los hombres quedará decidido para siempre. Los que han creído en Jesús y han confiado en su sangre, tienen un abogado que intercede por ellos. Él presenta sus nombres delante del Padre, y dice: 'Escríbanlos en el libro de la vida'.” — El Conflicto de los Siglos, capítulo 28.

📝 Pregunta: Según 1 Juan 2:1, ¿qué papel desempeña Jesús en el juicio?

Para meditar: La ilustración del pintor nos recuerda que cada acción quedará registrada. Pero no debemos temer si estamos en Cristo. Él es nuestro abogado, y su sangre nos limpia. El juicio no es para condenar a los que confían en Jesús, sino para vindicarlos. ¿Estoy viviendo de tal manera que pueda tener confianza en el día del juicio?

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